Corrijo la misma guardia todas las semanas, tanto si el alumno lleva tres días como tres años. Antes de que nadie lance un golpe ya sé lo que le voy a decir: baja la barbilla, cierra ese codo, separa los pies.
La guardia (la postura de base con la que te proteges y desde la que sales a golpear) no es una foto fija de manual. Cambia con la lateralidad de cada alumno, con las semanas que lleva entrenando y, sobre todo, con el cansancio: la guardia que aguanta el primer asalto (el tramo de trabajo, normalmente de tres minutos, con su descanso después) no es la que te queda en el tercero.
Aquí tienes cómo se coloca, los errores que se repiten en cualquier sala, qué tipos de guardia existen y qué pasa cuando se cae de cansancio, que es donde se rompe todo lo aprendido.
Cómo colocar la guardia paso a paso
Esta es la posición que se enseña el primer día, la base sobre la que luego se ajusta todo lo demás.
- Elige el lado según tu mano fuerte. Si eres diestro, el pie y la mano izquierda van delante: es la guardia ortodoxa, la más enseñada. Si eres zurdo, al revés. Pero la lateralidad orienta, no es ley: pruébala en los dos sentidos antes de quedarte con una.
- Coloca el torso de perfil o semifrontal. Ni de frente, que ofrece todo el cuerpo como blanco, ni tan de lado que pierdas el equilibrio al girar. Enseñas el hombro de delante, no el pecho entero.
- Recoge la barbilla hacia el pecho y déjala protegida detrás del hombro de delante, sin encorvarte. La cabeza va recta, mirando al frente por encima del hombro.
- Cierra los codos cerca del cuerpo, sin pegarlos a la fuerza ni dejarlos abiertos. Desde ahí protegen las costillas y salen rápido hacia el golpe.
- Separa los pies sin ponerlos en línea ni cruzarlos. En línea pierdes el equilibrio hacia los lados; cruzados, hacia delante. Busca un apoyo desde el que puedas moverte sin tener que recolocarte antes.
Los errores que se repiten cada semana
Estos cinco salen en cualquier sala, con la corrección que doy en el momento.
Bajar la mano de atrás al lanzar. Al tirar el jab (el golpe recto de la mano de delante), muchos dejan caer la otra mano buscando impulso. Ese hueco es justo por donde llega el contragolpe. Corrección: la mano que no golpea se queda pegada a la mejilla todo el rato, como si estuviera cosida ahí.
Levantar la barbilla. Pasa sobre todo cuando el alumno se cansa o se pone nervioso: el cuello se relaja y la cabeza sube. Corrección: pensar en esconder la barbilla detrás del hombro, no solo en bajarla.
Abrir los codos hacia fuera. Buscando más ángulo para pegar, se separan los codos del cuerpo y las costillas se quedan sin protección. Corrección: los codos vuelven a pegarse al cuerpo entre golpe y golpe, nunca se quedan abiertos.
Poner los pies en línea o demasiado juntos. Suele salir de los nervios de los primeros días, cuando el alumno se queda quieto como en posición de firmes. Corrección: separar un pie del otro y flexionar un poco las rodillas.
Encorvarse hacia delante. Es un intento de esconder la cara que rompe la guardia: al doblar la espalda, la barbilla se separa del hombro en vez de acercarse. Corrección: espalda recta y bajar solo la barbilla, no todo el tronco.
Cómo evoluciona la guardia
El primer día es un ejercicio consciente. Cada pieza se piensa por separado: bajo la barbilla, cierro el codo, separo los pies.
Y en cuanto sale el primer golpe, se descoloca entera: la mano que no golpea se abre, el codo se despega, la barbilla sube. No es que lo hagas mal, es que la cabeza no da para pensar en la guardia y en el golpe a la vez.
Hacia la semana cuatro u ocho, si repites la postura entrenamiento tras entrenamiento, deja de ser un ejercicio consciente. La mano vuelve sola a la mejilla después de golpear, la barbilla se queda recogida sin que la pienses, y puedes mirar lo que hace el rival en vez de dónde tienes las manos. Ese es el punto en el que la guardia empieza a servir en un intercambio, no solo delante del saco.
Hasta llegar ahí, que se caiga con cada golpe es lo normal. Es la fase por la que pasa todo el mundo antes de que la postura se vuelva automática.
La guardia bajo fatiga
Todo el que enseña la guardia la enseña con la misma foto: alumno fresco, de pie, sin haber tirado un solo golpe. Esa guardia no falla nunca porque nadie la está poniendo a prueba. Se rompe en otro sitio: en el asalto, cuando ya llevas un rato golpeando y los brazos empiezan a pesar.
Lo veo con las manoplas (las almohadillas que sujeta el entrenador para que el alumno golpee) casi cada clase. Los dos primeros asaltos la guardia aguanta: barbilla baja, codos cerrados, mano de atrás pegada a la cara. Al tercero cambia algo.
Los brazos pesan y lo primero que baja es la mano que no golpea. No porque el alumno lo decida: el cuerpo cansado deja de gastar energía en sostener un brazo que aparentemente no está haciendo nada. Y ese es justo el brazo que te protege.
La barbilla es la segunda en caer. Cansado, el cuello se relaja y la cabeza sube, como si respirar mejor importara más que protegerse. Y los pies, que habían empezado bien separados, se van juntando: con las piernas cansadas cuesta menos mantener el equilibrio si los juntas, aunque sea justo lo contrario de lo que conviene.
Que se te caiga la guardia en el tercer asalto no es un fallo de técnica, le pasa a cualquiera que no haya entrenado esa fatiga en concreto. Se corrige entrenando cansado a propósito, con guardia alta en los últimos minutos de cada asalto, y no solo repitiendo la postura en frío delante del espejo. Es una de las cosas que cuesta ver uno mismo y que se corrige mucho antes con alguien mirando desde fuera, que es buena parte de lo que se hace en una clase de boxeo.
Tipos de guardia
La guardia de manual no es la única. Cada boxeador la adapta a su envergadura, su velocidad y su forma de pelear.
- Guardia alta: manos pegadas a la cara, codos cerrados. Bloquea bien los golpes rectos a la cabeza, pero deja algo más expuesto el cuerpo.
- Guardia baja: las manos bajan un poco, apostando por esquivar con movimiento de cabeza en vez de bloquear con los brazos. Exige más reflejos y más horas de entrenamiento detrás.
- Philly Shell: el hombro de delante tapa la barbilla y la mano de atrás cruza por delante del pecho, dejando el brazo de delante libre para contragolpear. Es una guardia avanzada, no la de quien empieza.
- Peek-a-Boo: las dos manos pegadas a la cara con el cuerpo en movimiento constante, la que hizo famosa Mike Tyson. Exige mucho trabajo de piernas para no quedarte quieto delante del rival.
Todas parten de la misma base: barbilla protegida, codos cerca del cuerpo, pies que sostienen el equilibrio. Lo que cambia es dónde colocan exactamente las manos y cuánto confían en bloquear frente a esquivar.
Cuando el manual no encaja
La guardia de manual se enseña igual a todos al principio, porque es la base sobre la que se ajusta cualquier variante. Pero hay alumnos a los que corrijo en la dirección contraria a lo que dice el libro.
Me ha pasado con zurdos que se sienten más cómodos en guardia ortodoxa, y al revés. Si llevas media vida jugando al fútbol o al tenis apoyado en una pierna concreta, esa costumbre pesa más que ser diestro o zurdo de nacimiento. Cuando veo que alguien fuerza una guardia que no le sale natural, dejo que pruebe la otra antes de insistir en la que le tocaría según su mano.
También pasa con la envergadura. A un alumno alto y de brazos largos no le exijo cerrar los codos tanto como a uno más compacto: si aprieta de más, pierde parte de la ventaja de alcance que ya tiene. La guardia protege igual en los dos casos, pero la forma exacta de sostenerla cambia con el cuerpo de cada uno.




