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¿Qué es el sparring en el boxeo? Guía para practicarlo

Qué es el sparring, los tres tipos que existen, el material que hace falta, qué significa de verdad ir al 30% y cuándo estás listo para subir a guantear por primera vez.

Dos boxeadores con casco guanteando en el ring de un gimnasio

El sparring, o guanteo, es el combate de entrenamiento entre dos boxeadores dentro del gimnasio, con casco, guantes de 16 onzas y protector bucal, y sin buscar noquear al otro. La intensidad se pacta antes de subir, y quien dirige la sesión decide cuándo empieza y cuándo se para.

Qué es el sparring

Sparring y guanteo son la misma cosa. Yo digo casi siempre guanteo, y a partir de aquí uso las dos palabras sin distinción.

No es una pelea. Nadie sube buscando dejar al otro en la lona ni ganar un asalto por puntos. El objetivo es probar en movimiento lo que hasta ese momento solo habías hecho contra el saco o las manoplas: un rival que se mueve, que finta, que te devuelve el golpe.

Lo que cambia entre un guanteo y un combate de verdad es la intención. En un combate buscas ganar. En un guanteo buscas aprender, y eso condiciona el ritmo, la fuerza y cuándo se para.

Los tres tipos de guanteo

No todo guanteo es igual, y confundirlos es donde más se hacen daño los que empiezan.

  • Técnico: se pacta de antemano qué se trabaja (solo jab, el golpe recto de la mano adelantada, y desplazamiento, por ejemplo) y no se contragolpea fuera de eso. Es guanteo con el freno de mano puesto.
  • Condicionado: se añaden reglas dentro del asalto (solo golpes al cuerpo, o uno ataca y el otro solo esquiva) para forzar una situación concreta sin ir a intensidad libre.
  • Abierto: ya no hay guion. Los dos boxean con las herramientas que quieran, dentro de la intensidad acordada antes de subir.

El error típico de quien empieza es pensar que todo guanteo es del tercer tipo. La mayoría de las sesiones que dirijo son técnicas o condicionadas: el guanteo abierto llega cuando ya dominas lo suficiente como para que tenga sentido soltarte.

El material para guantear

Casco, protector bucal, coquilla y guantes de guanteo son el mínimo, y no son opcionales.

Se guantea con guantes de 16 onzas: llevan más relleno que los de competición, porque el objetivo no es hacer daño, es amortiguar el golpe.

Cómprate tu propio protector bucal y guárdalo en tu bolsa. Es lo único del equipo que no debería compartirse nunca, ni siquiera entre compañeros de confianza.

Con casco y 16 onzas, un golpe que conecta se siente, pero no se parece a lo que ves en un combate profesional. Esa diferencia es la que hace posible aprender guanteando sin salir tocado cada semana.

Qué significa ir al 30%

Es la frase que más repito antes de un guanteo, y la peor entendida.

Ir al 30% no es golpear flojo. Es controlar tres cosas a la vez: la fuerza del golpe, la velocidad de ejecución y la intención que hay detrás. Puedes lanzar un directo rápido y técnico sin la fuerza de cadera que le pondrías si quisieras tumbar a alguien.

El problema es que el 30% de cada persona es distinto. Alguien que lleva ocho meses entrenando ya tiene un directo más veloz que el de otro que lleva ocho semanas, aunque los dos digan que van suaves. Por eso no dejo que dos niveles muy distintos guanteen juntos sin estar yo encima, ajustando el ritmo en voz alta durante el asalto.

Si tu compañero te pide que bajes el ritmo, bájalo. No hace falta que el golpe le haya dolido para que la petición sea válida.

Cómo se dirige un guanteo por dentro

Empareja por peso, por experiencia y, sobre todo, por temperamento. Un boxeador tranquilo con otro que se acelera en cuanto recibe un golpe es la combinación que más hay que vigilar, y muchas veces la que conviene evitar.

Durante el asalto miro tres cosas:

  • Si el ritmo pactado se mantiene de principio a fin.
  • Si alguno empieza a golpear con más intención de la acordada.
  • La cara del que está recibiendo más golpes: dice antes que las palabras cuándo alguien ha dejado de estar cómodo.

Un guanteo se para por varios motivos: un golpe que se ha ido más fuerte de lo pactado, alguien que empieza a perseguir al otro en vez de boxear con él, o que uno de los dos ya ha sacado lo que tenía que sacar de ese asalto. No hace falta sangre ni un golpe claro para cortarlo.

Cuándo estás listo para guantear

No hay un número de clases que lo decida. Lo decide lo que ya sabes hacer sin pensar.

Antes de que alguien guantee por primera vez quiero ver tres cosas: que mantiene la guardia (las manos arriba, protegiendo la cara) sin que se lo recuerden cada dos golpes, que se mueve por el ring sin cruzar los pies, y que ha encajado algún golpe en manoplas sin bloquearse ni bajar los brazos.

Señales de que estás listo

  • Recuperas la guardia solo, sin que te lo digan.
  • Sabes esquivar y no solo bloquear.
  • Lanzas el jab y el directo (el golpe recto de la mano de atrás) sin pensarlo dos veces.

Señales de que todavía no

  • Bajas la guardia en cuanto te cansas.
  • Cierras los ojos al recibir un golpe en manoplas.
  • Te pones rígido y dejas de moverte cuando alguien se te acerca.

Cuando aparecen las señales de la segunda columna, toca seguir un poco más con saco y manoplas antes de hablar de guanteo. No es un castigo: subir antes de tiempo no ayuda a nadie, ni lo disfrutas ni aprendes nada de él. Es el tipo de decisión que se toma mirando desde fuera, y buena parte de una clase de boxeo consiste justo en eso.

El miedo al primer golpe

Nadie sube a guantear por primera vez sin un nudo en el estómago, y quien te diga lo contrario no se acuerda de su primer día.

El miedo no es al golpe en sí. Es a la incertidumbre: no sabes cómo vas a reaccionar cuando llegue, si te vas a quedar parado, si vas a devolverlo sin pensar o si el instinto te va a hacer cerrar los ojos y bajar los brazos.

  1. El primer contacto suele ser flojo. Con protección y a intensidad técnica, el primer golpe que recibes casi nunca pesa tanto como lo habías imaginado la noche anterior.
  2. El segundo ya no sorprende. Una vez pasa el primero, el cuerpo entiende que puede seguir moviéndose, y ahí empiezas a boxear en vez de solo defenderte.
  3. El nudo se reduce, no desaparece. Sigue habiendo tensión antes de cada guanteo nuevo, sobre todo con alguien que no conoces. Con el tiempo aprendes a guantear con esa tensión en vez de esperar a que se vaya.

Lo que más ayuda el primer día no es que te digan que no va a doler. Es saber que quien dirige la sesión va a parar en cuanto haga falta.

La etiqueta que nadie te explica

Hay reglas que no están escritas en ningún cartel del gimnasio y que se aprenden guanteando:

  • No subas la intensidad sin avisar. Si notas que puedes más que tu compañero ese día, no es el momento de demostrarlo.
  • No te vengas arriba por un golpe limpio. En el guanteo, conectar no es el objetivo, es una consecuencia.
  • Chocáis los guantes al terminar, siempre. Da igual cómo haya ido el asalto.
  • Lo que ha ido mal se habla en el momento. Un golpe que se ha ido de más, un choque de cabezas, lo que sea: no se deja pasar hasta la semana siguiente.

Se nota enseguida quién lleva tiempo guanteando y quién todavía no las conoce.

Riesgo y seguridad

El guanteo tiene riesgo, como cualquier deporte de contacto, y fingir lo contrario no ayuda a nadie a entrenarlo mejor.

Lo que reduce ese riesgo no es una norma escrita en ningún sitio: es cómo se dirige la sesión. Emparejar bien, controlar el ritmo desde fuera, cortar en cuanto algo se sale de madre y no dejar que dos personas guanteen sin nadie mirando son las decisiones que bajan las probabilidades de que alguien salga tocado. Un guanteo sin nadie fuera del ring que pueda pararlo es donde aparecen casi todos los problemas.

Preguntas frecuentes

¿Es peligroso el sparring para principiantes?

El guanteo con protecciones y a intensidad técnica no se parece al riesgo de un combate profesional. El peligro está en guantear sin nadie dirigiendo el ritmo desde fuera, o con alguien que no controla su fuerza.

¿Cuándo se puede empezar a hacer sparring?

Cuando mantienes la guardia sin que te lo recuerden, te mueves por el ring sin cruzar los pies y ya has encajado golpes en manoplas sin bloquearte. No depende de las semanas que lleves entrenando, sino de si esas tres cosas ya te salen solas.

¿Con qué guantes se guantea?

Con guantes de 16 onzas, más acolchados que los de competición, porque el objetivo del guanteo es aprender, no hacer daño. Van siempre con casco, protector bucal y coquilla.

¿Duele el sparring?

Un golpe con protección y a intensidad controlada se siente, pero no se parece al de un combate sin protección. La mayoría de quienes prueban su primer guanteo descubren que el nudo del estómago de antes pesaba más que el golpe.

¿Hay que competir para hacer sparring?

No. El guanteo es una herramienta de entrenamiento para cualquiera que boxee, compita o no. La mayoría de quienes guantean en un gimnasio nunca subirán a un combate oficial.

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