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Estilos de boxeo: qué tipos de boxeador hay y cuál es el tuyo

Si los estilos de boxeo te suenan pero no sabes si te hablan del deporte o del boxeador, aquí se ordena el vocabulario, se explica cómo pelea cada estilo y se responde cuál es mejor.

Dos boxeadores con casco y guantes frente a frente dentro de un ring de gimnasio

Modalidad, estilo y guardia: tres palabras que no son lo mismo

En mi sala, la palabra estilo sale todas las semanas, y casi siempre cada persona quiere decir otra cosa con ella. Uno pregunta por los estilos de boxeo pensando en el deporte que va a practicar, otro en cómo pelearía él dentro de un ring y otro, simplemente, en cómo colocar las manos.

Las tres preguntas están bien planteadas y las tres tienen respuesta. Pero si no se separa el vocabulario antes, cualquier lista de estilos se convierte en una sopa donde el muay thai, la guardia de Mike Tyson y el fajador nadan juntos, como si compitieran entre sí, que es justo lo que no hacen.

Con 25 años en el ring me ha tocado corregir de todo, y lo que más me cuesta no es un golpe mal lanzado: es un alumno que quiere tener estilo el primer mes. Aquí vas a encontrar las tres palabras puestas en su sitio, los siete estilos de boxeador explicados uno a uno, qué estilo gana a cuál y, al final, qué puedes trabajar desde el primer mes tú, que llevas tres semanas entrenando y estás en la mayoría.

Modalidad es el deporte que practicas: boxeo inglés, boxeo francés, muay thai o kickboxing, cada uno con sus reglas. Estilo es cómo pelea dentro del ring un boxeador concreto: a distancia o pegado, esperando o caminando hacia delante, buscando el golpe limpio o el que termina el combate. Los nombres de aquí salen de la sala: estilista, fajador, pegador, técnico, contragolpeador, boxeador de presión y heterodoxo.

Guardia es la postura de base con la que te proteges y desde la que sales a golpear: dónde dejas las manos, los pies y el peso. Ortodoxa o zurda es la primera decisión: en la ortodoxa el diestro lleva el pie y la mano izquierda delante, y en la zurda es al revés. Luego hay variantes con nombre propio, como la Peek-a-Boo (las dos manos pegadas a la cara con el cuerpo en movimiento) o la Philly Shell (el hombro de delante tapando la barbilla y el brazo cruzado por delante del torso). Aquí las nombro y me quedo ahí: el detalle de cada una está en mi artículo sobre la guardia de boxeo.

Modalidad: qué deporte practicas. Estilo: cómo peleas dentro de ese deporte. Guardia: cómo colocas las manos y los pies en la postura de base. Casi toda la confusión alrededor de los estilos de boxeo es una de estas tres palabras puesta donde va otra.

Con estas tres palabras separadas, ya puedes leer cualquier lista sin que se te mezclen los conceptos.

Estilista: el que pelea a distancia

El estilista (en inglés se le llama out-boxer, aunque en la sala casi nadie usa esa palabra) pelea en la distancia más larga que le permite su alcance. Se apoya en el juego de pies para mantener esa distancia y en el jab, el golpe recto de la mano de delante, para medir al rival y castigarle cada intento de acercarse. No busca el golpe que acaba el combate de una vez: busca ganar el asalto (cada tramo de trabajo de un combate, normalmente de tres minutos con su descanso después) puntuando limpio.

Qué le funciona: el control. Un estilista con buen juego de pies pelea el combate que él quiere y obliga al otro a perseguirlo, y perseguir cansa mucho más que moverse.

Qué le falla: el encierro. Si el rival le corta la distancia y lo mete contra las cuerdas, pierde su arma principal, que es el espacio. Y aunque moverse cuesta menos que perseguir, en términos absolutos también es un gasto alto: el estilo exige un fondo físico muy alto.

El referente es Muhammad Ali: peso pesado que se movía como uno más ligero, con las manos más bajas de lo recomendable y un juego de pies y unos reflejos por encima de la media. Es el ejemplo del estilista, y también de que ni el estilista más limpio renuncia del todo a un rasgo que el manual desaprueba.

Fajador: el que pelea pegado al rival

El fajador (el in-fighter de los libros ingleses) vive en la corta distancia y en el cuerpo a cuerpo. Su trabajo está en el tronco del rival: hígado, costados, todo lo que queda menos protegido cuando las manos están altas. Los golpes de ahí son el crochet, el golpe lateral que entra en arco, y el gancho, el que sube de abajo arriba. El fajador acepta recibir para dar más: entra, pega y sigue dentro.

Qué le funciona: el castigo acumulado. Un fajador que trabaja el cuerpo durante varios asaltos deja al rival sin piernas, aunque en el marcador no se note tanto como un golpe a la cabeza.

Qué le falla: el castigo propio. Pelear pegado significa que el rival también te alcanza, y el fajador acumula daño a lo largo de su carrera. Aparte de eso, necesita cerrar la distancia: si no consigue entrar, se queda sin oficio.

El referente es Mike Tyson: potencia y agresividad a media y corta distancia con la guardia Peek-a-Boo, esa de las dos manos pegadas a la cara con el cuerpo en movimiento constante. En la misma línea de volumen de golpes está Manny Pacquiao, que dispara tanto que al rival no le queda hueco para responder.

Pegador: el que pelea por un solo golpe

El pegador (el slugger, el brawler de las crónicas americanas) no busca el volumen: busca el golpe que termina el combate. Suele ser físicamente fuerte, estable, con menos movilidad que los anteriores, y pelea esperando que el rival se descuide una sola vez.

Qué le funciona: la pegada. Un solo golpe bien colocado vale más que veinte que se absorben en la guardia, y con pegada pura cualquier asalto puede ser el último.

Qué le falla: la velocidad. Contra un estilista veloz que lo haga golpear al aire y lo agote, el pegador se queda vacío, porque tampoco su movilidad le da muchas salidas.

El referente es George Foreman, pegada pura. En el combate de Kinshasa de 1974 salió a buscar a Muhammad Ali con todo, y Ali ganó dejándolo vaciarse: es el combate donde mejor se ve tanto lo que hace peligroso a un pegador como lo que lo desmonta.

Cuando entra alguien con pegada natural, mi trabajo los primeros meses no va por ahí: la pegada ya la trae. Lo que le doy son pies, guardia y medición, que es justo lo que a esa gente más le cuesta.

Técnico: el que mezcla todo

El técnico (el boxer-puncher de la literatura inglesa) combina la distancia del estilista con la potencia del pegador, y cambia de plan según el rival que tiene delante. Pelea a distancia cuando le conviene, cierra y pega cuando el otro se abre, y no se casa con un recurso único.

Qué le funciona: la variedad. El rival prepara una respuesta a lo que el técnico entrenó ayer, y el técnico le cambia el recurso hoy: para prepararle un plan hace falta una respuesta por cada arma, y las tiene todas.

Qué le falla: los años que exige. Es el estilo que más trabajo pide, porque no basta con dominar una cosa: hay que dominar varias y saber cuándo toca cada una.

El referente es Sugar Ray Robinson, al que la revista The Ring puso por delante de todos en su lista de los mejores libra por libra de 1996. Libra por libra significa comparar boxeadores de pesos distintos sin dar ventaja al tamaño.

En los gimnasios, el técnico es el estilo al que se llega, no el que se elige: en las primeras etapas casi nadie lo tiene, y quien lo tiene suele haber pasado antes por otra forma de pelear.

Contragolpeador: el que pelea a la respuesta

El contragolpeador (el counter-puncher de las crónicas) deja la iniciativa al rival. No camina hacia el golpe: lo lee, espera el error y responde por el hueco que ese error deja. Su herramienta principal es la esquiva, sacar la cabeza de la trayectoria del golpe con un movimiento pequeño, sin bloquear.

Qué le funciona: la eficiencia. Un contragolpeador gasta menos energía que el que persigue, y en los asaltos de después esa diferencia pesa mucho.

Qué le falla: cuando el otro tampoco ataca. Dos contragolpeadores enfrentados dan el combate más estático que se puede ver: cada uno esperando que el otro se mueva, ninguno queriendo abrir.

El referente es Floyd Mayweather, ejemplo de trabajo defensivo y contragolpeo, y se retiró invicto. La Philly Shell, esa guardia con el hombro de delante tapando la barbilla, es la que se asocia a este estilo.

En clase los reconozco rápido: son los que se echan atrás cada vez que les llega un golpe, y todavía no distinguen entre ceder espacio y responder. A esos les toca aprender la segunda parte, que es la que convierte el retroceso en contraataque.

Boxeador de presión: el que pelea sin dejar de caminar

El boxeador de presión camina siempre hacia delante. Su trabajo no es golpear más: es cerrar los ángulos de escape, lo que en la sala llamamos cortar el ring, para acorralar al rival y quitarle el espacio donde se siente seguro. No tiene que pegar más fuerte: tiene que hacer que el otro no respire.

Qué le funciona: la acumulación. Contra el rival que no aguanta la presión, este estilo lo rompe sin necesidad de un golpe grande.

Qué le falla: la energía invertida. Caminar y cortar constantemente gasta, y si el rival aguanta la presión y se mueve bien, el de presión se vacía antes.

Ojo con confundirlo con el fajador: el fajador quiere el intercambio a corta distancia, y el de presión quiere que el otro se agote. Pueden pelear parecido un asalto y buscar cosas muy distintas.

Los referentes son Julio César Chávez y Roberto Durán: presión constante, acortar la distancia sin dar descanso y mucho golpeo al cuerpo.

Heterodoxo: el que pelea fuera del molde

El heterodoxo es el que se sale del molde: pelea con las manos abajo, cambia de guardia a mitad del combate o golpea desde ángulos que no se enseñan en el manual. No es un estilo que se estudie: es la descripción de lo que queda cuando alguien tiene unos reflejos fuera de lo normal y no los esconde.

Qué le funciona: la sorpresa. El rival no encuentra la referencia de dónde va a salir el golpe, y sin referencia es muy difícil defenderse bien.

Qué le falla: los reflejos. Sin esos reflejos, el estilo no aguanta ni el primer intercambio: las manos bajas se pagan con la cara.

El referente es Prince Naseem Hamed, que peleaba con las manos a la altura de la cintura y esquivaba contorsionando el torso. Es el ejemplo de que el estilo funciona solo con reflejos que casi nadie tiene, y de lo que le pasa a quien lo copia sin ellos.

Los profesionales no encajan en una sola casilla

Ya tienes las siete etiquetas con las que se nombra a los tipos de boxeadores. Ahora conviene decir para qué valen: son descripciones hechas después, a un combate ya peleado, no casillas en las que se nace. Nadie sale de la adolescencia diciéndose fajador o contragolpeador: pelea como puede, y quien mira le pone el nombre que mejor le encaja.

Por eso casi ningún profesional encaja limpio en una sola. Sugar Ray Robinson era técnico, y ser técnico ya es mezclar la distancia del estilista con la pegada del pegador. Julio César Chávez y Roberto Durán caminaban hacia delante como boxeadores de presión, pero su golpeo al cuerpo es un trabajo de fajador. Y Muhammad Ali, el estilista por excelencia, peleaba con las manos más bajas de lo recomendable, que es justo el rasgo que define al heterodoxo.

Tampoco es una evolución moderna del boxeo, como se vende por ahí: siempre ha sido así. Las etiquetas sirven para entender combates y para nombrar tendencias, no para clasificar personas.

Y baja esto a tu sitio: no te busques una casilla. Si al cabo de un tiempo alguien te dice que peleas como contragolpeador, habrás ganado una descripción útil de lo que ya haces. Pero no es un destino que se elija, y perseguir la etiqueta en vez de la base lleva al lugar equivocado.

¿Qué estilo de boxeo es mejor?

Ninguno. Y no lo digo por salir del paso: es lo que se ve en los combates. Los estilos se ganan entre sí, y cada uno incomoda a otro.

  • Al pegador lo incomoda el estilista veloz: mientras el pegador carga el brazo esperando su momento, el estilista ya ha puntuado y se ha ido, así que la pegada se queda sin blanco al que agarrarse.
  • Al estilista lo incomoda el fajador: sin espacio para mover los pies, el jab deja de ser un arma y el estilista se queda sin plan, encerrado en el sitio donde peor pelea.
  • Al que no aguanta la presión lo rompe el boxeador de presión: caminar hacia delante sin dar descanso quita el tiempo que el rival necesita para montar su golpe y le roba el aire.
  • Dos contragolpeadores dan el combate más estático que se puede ver: cada uno necesita que el otro se mueva primero, y ninguno se mueve.

Es una rueda, no una clasificación de mejor a peor. Si alguien te vende un estilo como el que gana siempre, pregúntale contra quién: porque todo estilo que gana a unos pierde contra otros.

El mismo razonamiento sirve dentro de cada combate. Contra un rival más alto conviene meterse dentro y trabajar el cuerpo. Contra uno más bajo, pelear a distancia y aprovechar el alcance. Y contra un zurdo (lo que en inglés llaman southpaw), conviene dejarle la iniciativa y esquivar hacia su lado abierto.

El guanteo, que es el intercambio suave y controlado con un compañero para practicar sin buscarse daño, es la forma más rápida de saber qué estilo te incomoda: pide guantear con gente distinta cada semana y fíjate en quién te saca de tu plan.

Por eso en mi sala no le digo a nadie qué estilo va a tener. Se lo va a decir el guanteo mejor que yo.

Las modalidades: qué tipo de boxeo estás practicando

Aparte de los estilos, está la otra pregunta que la palabra estilo arrastra: qué deporte estás practicando. Lo resumo corto y dejo el detalle para donde corresponde.

  • Boxeo inglés: solo puños. Es la disciplina olímpica y, cuando alguien dice boxeo sin apellidos, se refiere a esta.
  • Boxeo francés o savate: puños y patadas.
  • Muay thai o boxeo tailandés: puños, codos, rodillas y piernas. Se le llama el arte de las ocho extremidades y permite agarres.
  • Kickboxing: puños y patadas, nacido de mezclar boxeo con patadas de kárate.

La sombra no es una modalidad. El shadow boxing, golpear al aire contra un rival imaginario, es un ejercicio de entrenamiento que usan todas las demás modalidades. Y dentro del boxeo inglés hay otra separación: el amateur u olímpico, con casco y asaltos más cortos, y el profesional, sin casco y con combates más largos.

Si lo que quieres es el mapa entero del deporte, con su historia y sus reglas, lo tengo desarrollado en el artículo sobre qué es el boxeo.

Copiar un estilo ajeno: lo que sí y lo que no

Casi todo el que entra en un gimnasio lleva un boxeador en la cabeza, y eso no tiene nada de malo: el problema llega cuando se copia el detalle antes de tener la base. Bajar las manos porque Ali las bajaba, o salir a intercambiar porque Tyson intercambiaba, es lo que más vicios fija en una primera etapa. Esos detalles funcionan sobre unos cimientos que el alumno todavía no tiene: juego de pies, guardia que se sostiene, lectura del rival.

Sí

  • Tomar un boxeador como brújula: saber cómo pelea la gente que admiras te ayuda a entender los estilos.
  • Copiar hábitos que no piden reflejos: cómo se mueve, cómo respira, cómo se queda tranquilo entre asaltos.
  • Preguntar en clase por qué ese detalle funciona en él y no funcionaría todavía en ti.

No

  • Bajar las manos porque Ali las bajaba: sin su juego de pies y sus reflejos, es un descuido, no un estilo.
  • Salir a intercambiar porque Tyson intercambiaba: sin su trabajo de piernas, es recibir gratis.
  • Cambiar de guardia o pelear fuera del molde antes de dominar la de manual.

En clase lo veo cada temporada: el alumno que imita el gesto lo pierde en el primer guanteo, porque no tiene los cimientos que lo sostenían. El que entrena la base se encuentra, meses después, con que su propio gesto ha salido solo, y que no es el de Ali ni el de Tyson.

Cómo se construye un estilo desde el primer mes

Nadie elige estilo el primer día, y si alguien te lo vende así, desconfía. Lo que se construye los primeros meses es la base, y el estilo aflora después, sobre lo que la base sostenga. Este es el orden con el que trabajo:

  1. La guardia y el desplazamiento. Primero sostener la postura sin desmontarla y moverse con ella. Sin esto, cualquier estilo es un disfraz.
  2. Los cuatro golpes. El jab, el directo (el golpe recto de la mano de atrás), el crochet y el gancho, primero al saco (la bolsa colgante acolchada en la que se golpea sin rival) y con calma, porque la velocidad llega sola.
  3. La sombra. Delante del espejo, para corregir la guardia y los golpes sin que nadie te esté pegando.
  4. Los primeros guanteos. Suaves y controlados. Aquí aparece la primera señal de estilo: no lo eliges tú, lo delata cómo reaccionas.

En las primeras semanas ya se ve hacia dónde tira cada uno. Quien se queda clavado en el sitio cuando le llega un golpe, plantado y esperando su momento, suele tener material de pegador. Quien se echa atrás cada vez que le llega un golpe apunta hacia el contragolpeador, cuando aprenda a responder en vez de solo retroceder. Quien busca meterse dentro y forzar el intercambio a corta distancia apunta hacia el fajador, y quien camina hacia delante sin dar descanso, hacia el boxeador de presión. Y quien se mueve sin parar, aunque todavía reaccione con un salto a cada golpe que le llega, tiene material de estilista.

Te repito lo importante: no se elige, aflora. Mi trabajo en esa etapa no es enseñarte a ser fajador, es que la base sea sólida para que, cuando el estilo asome, tenga dónde apoyarse. Y gran parte de eso solo se puede ver desde fuera: en el ring no te ves, y detectar esas señales pronto es justo lo que más se agradece de venir a una clase de boxeo.

¿Cuáles son los 5 estilos de boxeo?

No hay una lista oficial con número cerrado: según quién cuente, hay cuatro, cinco o siete, porque cada cual agrupa de otra manera. La lista de cinco más repetida junta estilista, fajador, pegador, contragolpeador y técnico, y deja fuera al boxeador de presión y al heterodoxo. Yo trabajo con los siete, no por rigor de catálogo, sino porque los otros dos aparecen en mi sala: si no los nombras, no sabes qué le está pasando al alumno que camina sin parar ni al que pelea con las manos bajas.

¿Cuáles son los 4 tipos de boxeo?

Depende de si la pregunta va por estilos o por modalidades. Si va por modalidades, los cuatro son fáciles: boxeo inglés, boxeo francés o savate, muay thai y kickboxing. Si va por estilos, también hay listas de cuatro, aunque el número no está cerrado: cada fuente agrupa los tipos de boxeador a su manera, y los que más se repiten en esas listas de cuatro son estilista, fajador, pegador y contragolpeador. Como con el resto del vocabulario, lo importante es saber de qué habla cada lista antes de compararlas, porque los dos números son correctos y no hablan de lo mismo.

¿Cuántas clases de boxeo hay?

No hay un número cerrado, y desconfía de quien te dé uno sin explicar cómo cuenta. La palabra clase arrastra en boxeo la misma mezcla que la palabra estilo: modalidades, estilos de boxeador y guardias conviven en las mismas listas de internet. Ahí aparecen también etiquetas regionales, como el estilo mexicano, el cubano, el británico o el del este de Europa: son apodos de aficionado, no categorías técnicas, y en cada país se pelea de muchas maneras, no de una. En lo que llevas leído hay cuatro modalidades, siete estilos y una decisión de guardia con dos opciones (ortodoxa o zurda), más un par de variantes con nombre propio. Contar más o menos clases no cambia lo que de verdad importa: separar el vocabulario y, después, entrenar la base que hace posible cualquier estilo.

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