El boxeo es un deporte de combate en el que dos personas se golpean solo con los puños, con guantes, dentro de un ring y con un árbitro dirigiendo. El combate se reparte en asaltos (los tramos de lucha, de duración fija, separados por un descanso) y se gana por decisión de los jueces cuando termina el último o por nocaut, cuando el rival no puede continuar.
Esa es la definición de manual, la que sirve para un combate de campeonato retransmitido en directo. Pero deja fuera lo que hace la inmensa mayoría de la gente que boxea: entrenar en un gimnasio, casi nunca sobre un ring, sin árbitro, sin jueces y sin ninguna intención de subir a competir.
Llevo 25 años en el ring, soy dos veces campeón de España y hoy entreno tanto a boxeadores amateurs como a profesionales en Barcelona. Aquí van las dos caras del boxeo: cómo funciona un combate de competición, porque es lo que hace que el deporte se entienda entero, y qué es el boxeo cuando lo que tienes delante es un saco, un entrenador y una hora de clase.
De dónde viene el boxeo
Golpearse con los puños no es nada nuevo. Hay representaciones de peleas a puño desnudo en Egipto y en Oriente Medio de hace más de cuatro mil años, y en la antigua Grecia el boxeo llegó a ser deporte olímpico.
Pero el boxeo con reglas escritas, el que reconocemos hoy, es mucho más joven. En el siglo XVIII, en Inglaterra, Jack Broughton redactó el primer reglamento del deporte. Y en 1867 se publicaron las reglas del marqués de Queensberry, que lo codificaron del todo y, por primera vez, hicieron obligatorio el guante.
De ahí sale casi todo lo que se ve en un combate actual: los asaltos con límite de tiempo, un árbitro que puede detener la pelea y la idea de que golpear no vale de cualquier manera.
Cómo funciona un combate de boxeo
Estas son las reglas que sostienen cualquier combate profesional:
- Los asaltos duran tres minutos, con un minuto de descanso entre uno y el siguiente.
- Un combate de campeonato se disputa a doce asaltos.
- Si nadie cae, deciden los jueces con una puntuación de diez puntos: diez para quien gana el asalto, nueve para el otro, y ocho si ha dominado con claridad o ha habido un derribo.
- En el boxeo profesional puntúan tres jueces; en el boxeo olímpico, cinco.
- Si un boxeador cae al suelo, el árbitro cuenta hasta diez. Si no se recupera, es nocaut: el combate termina ahí mismo.
Y hay golpes y acciones que están prohibidos:
- Golpear por debajo de la cintura.
- Dar un cabezazo.
- Agarrar al rival.
- Golpear en la nuca.
- Golpear después de que suene la campana.
Se castigan con un aviso, con la resta de puntos o, si se repiten, con la descalificación.
El ring, los golpes y los pesos
El combate se disputa en un ring: un cuadrado de entre 4,9 y 7,3 metros de lado, elevado del suelo entre noventa centímetros y un metro veinte, con el suelo acolchado y cuatro cuerdas forradas alrededor. Cada boxeador tiene su esquina, el rincón donde descansa el minuto entre asalto y asalto mientras su entrenador le habla.
Para pelear hacen falta guantes y protector bucal, con las manos vendadas debajo del guante. Y para golpear solo hay cuatro herramientas, por mucho que luego cada boxeador las combine a su manera: el jab (el golpe recto y rápido de la mano de delante), el directo o cruzado (el golpe recto de la mano de atrás, el más fuerte de los dos rectos), el gancho (golpe lateral, en semicírculo) y el uppercut (golpe de abajo arriba). Cada uno de esos golpes de boxeo tiene su forma de lanzarlo y sus errores típicos, y ahí se va buena parte del trabajo técnico.
El peso también decide quién pelea con quién. En el boxeo profesional hay categorías como mosca (hasta 50,8 kilos), pluma (57,2), wélter (66,7), mediano (72,6) y mediopesado (79,4), y existen para que se enfrenten cuerpos parecidos, no para complicar el reglamento.
Amateur, profesional y los cinturones
El boxeo olímpico y el profesional comparten casi todo el reglamento, y aun así no se parecen. El olímpico se disputa a tres asaltos de tres minutos, muy lejos de los doce de un campeonato profesional, y es el único en el que se lleva casco. El profesional no lo usa nunca.
También cambia lo que puntúa. El boxeo amateur premia el golpe limpio y bien colocado, casi como un ejercicio de precisión. El profesional admite más castigo por asalto y combates mucho más largos, así que se acerca más a una carrera de fondo que a un examen de técnica.
El boxeo amateur lleva en los Juegos Olímpicos desde San Luis 1904. El femenino tardó bastante más en entrar: debutó en Londres 2012.
Y en el boxeo profesional conviven varios campeones del mundo en la misma categoría de peso. La WBA, la WBC, la IBF y la WBO son los cuatro organismos que reparten cinturón, y cada uno corona al suyo. Por eso puede haber cuatro campeones del mundo del mismo peso peleando en circuitos distintos al mismo tiempo.
¿Es el boxeo un arte marcial?
El boxeo no es un arte marcial tradicional: es un deporte de combate. No tiene cinturones ni grados que marquen el nivel, no tiene formas ni katas que se repitan sin rival delante, no enseña el uso de ningún arma y no viene de una tradición con una filosofía asociada detrás. Viene de una regulación deportiva británica del siglo XIX, la de Queensberry de 1867.
Lo que el boxeo sí comparte con las artes marciales es el fondo del entrenamiento: la técnica que se repite miles de veces hasta que sale sola, y el respeto al compañero, que en una sala de boxeo se nota tanto como en cualquier otra disciplina de combate. La diferencia está en el origen y en la estructura, no en la exigencia.
Sí
- Un deporte de combate con reglamento escrito desde el siglo XIX.
- Trabajo técnico que se repite entrenamiento tras entrenamiento.
- Respeto al compañero, dentro y fuera de la sala.
No
- Un arte marcial tradicional con cinturones o grados.
- Una disciplina con formas, katas o uso de armas.
- Una filosofía o tradición espiritual asociada al deporte.
Cuántos tipos de boxeo hay
No existe una lista oficial de tipos de boxeo, ni de cuatro ni de ninguna otra cifra. Lo que sí hay son formas distintas de practicarlo, y cada una se parece bastante poco a las demás.
- Amateur u olímpico: el que se pelea en los Juegos Olímpicos y en las federaciones, a tres asaltos, con casco y puntuando el golpe limpio.
- Profesional: el de los campeonatos con cinturón, sin casco, con asaltos más largos y más margen para el castigo.
- Boxeo sin contacto: se golpea al saco y a las manoplas (las almohadillas que sujeta el entrenador para que el alumno golpee), nunca a una persona. Es como entrena buena parte de la gente que se apunta a un gimnasio.
- Boxeo de entrenamiento para ponerse en forma: la técnica y el trabajo del boxeo, sin intención de competir ni de llegar a un combate real.
Las cuatro conviven en cualquier gimnasio grande, y no hace falta elegir una para siempre: mucha gente entra por la de ponerse en forma y, meses después, ya está pidiendo guanteo (el nombre que le damos al sparring, el asalto de entrenamiento entre dos alumnos, con más protección y sin buscar hacer daño).
Qué es el boxeo en un gimnasio
Una clase de boxeo normal, la de un martes por la tarde en cualquier gimnasio, se parece poco a un combate. No hay ring casi nunca, no hay árbitro, no hay jueces y nadie sale con un cinturón. Hay un espacio para golpear y una hora para trabajar.
- Calentamiento. Salto a la comba, movilidad y los primeros golpes al aire para activar el cuerpo antes de golpear nada.
- Técnica y sombra. Se repite el golpe o el movimiento del día haciendo sombra, es decir, boxeando contra el aire, sin rival ni saco delante, para fijar el gesto antes de meterle fuerza.
- Saco o manoplas. Ese mismo golpe, ahora contra algo que devuelve el impacto: el saco fijo o las manoplas que sujeta el entrenador, marcando combinaciones.
- Guanteo, si toca. Con alumnos que ya llevan un tiempo, algunos asaltos de guanteo suave, siempre con protección y sin buscar hacer daño al compañero.
- Vuelta a la calma. Estiramientos y bajar pulsaciones antes de salir.
En eso consiste boxear para la inmensa mayoría de la gente que boxea, y es justo lo que se trabaja en una clase de boxeo: técnica, saco, manoplas y algo de guanteo cuando el alumno ya tiene base, sin que nadie tenga que subir a competir para que cuente como boxeo.
La pregunta que más me hacen antes de la primera clase es cuánto se pega. En una clase normal no se le pega a nadie: se golpea el saco y se golpean las manoplas, y ahí la fuerza la decides tú. El guanteo es la única parte con una persona delante, es voluntario y se pacta el ritmo antes de empezar. Quien no quiere guantear no guantea, y entrena boxeo igual que el resto de la sala.
Y lo que se parece a boxear no llega el primer día. Las primeras clases son torpes: el golpe sale sin las piernas y cuesta más respirar que pegar. Eso se ordena con las semanas, sin hacer nada distinto de volver a clase.
Los dos mitos que llegan el primer día
Cada semana entra alguien nuevo con la misma idea equivocada en la cabeza, y suele ser una de estas dos.
La primera es que hay que pegarse desde el primer día. No es así: la primera clase es sombra, saco y manoplas. El guanteo llega cuando hay algo de técnica detrás, no antes, y nunca es obligatorio.
Quien llega con esa idea suele venir de ver combates, y en un combate solo se ve la parte de arriba del trabajo. Debajo hay horas de repetir el mismo gesto sin nadie enfrente.
La segunda es que hay que estar en forma antes de empezar. Es justo al revés: se viene tal y como se está, y la forma física llega entrenando, no antes de entrar por la puerta.
Y esa espera no lleva a ningún sitio: nadie se pone en forma para apuntarse a algo, se pone en forma haciendo ese algo. El saco no corre, y en las manoplas la velocidad la marco yo.
Qué enseña el boxeo
Lo que más veo cambiar en un alumno tiene poco que ver con la técnica. Aprende a medir la distancia: cuándo está cerca de verdad y cuándo solo lo parece. Hasta que eso llega, golpea desde donde no alcanza o se mete tanto que se queda sin brazo.
Aprende a mantener la calma cuando ve venir un golpe, en vez de cerrar los ojos o girar la cara. Cerrar los ojos al principio es lo normal y no tiene que ver con el miedo: es un reflejo, y un reflejo se quita repitiendo. Y aprende, sobre todo, a fallar delante de otros sin que le importe: en una sala de boxeo se falla mucho (un golpe que no llega, un movimiento que sale torpe) y nadie se ríe por eso.
Nada de esto es épica de vestuario. Es lo que se repite entrenamiento tras entrenamiento hasta que se queda.
Y va de la mano de lo que se gana entrenando: capacidad cardiovascular, fuerza, coordinación, una forma de soltar la tensión del día y algo de confianza que se nota fuera del gimnasio tanto como dentro. Todo eso es el impacto del boxeo en la salud mental y física, y va apareciendo por etapas, no de golpe.
El boxeo, según dónde lo mires
Si miras un combate de campeonato, el boxeo es lo que cuentan las reglas de arriba: asaltos, jueces, cuatro organismos repartiendo cinturones y un nocaut que puede llegar en cualquier momento. Si miras lo que pasa en un gimnasio un martes cualquiera, el boxeo es otra cosa: una hora de sombra, saco, manoplas y algo de guanteo cuando toca, sin ring, sin árbitro y sin más objetivo que salir mejor de como se ha entrado.
Las dos cosas son boxeo de verdad. Solo cambia desde dónde lo mires.




