Cuando me preguntan por las mejores boxeadoras de la historia, no contesto con un nombre. El boxeo femenino tiene dos tiempos muy distintos: las que abrieron la puerta, cuando el deporte apenas tenía sitio, y las que llenaron la sala, cuando ya había títulos grandes, televisión y Juegos Olímpicos. Mezclar las dos épocas en un ranking es la razón por la que casi todas estas listas caducan al año siguiente.
Esta lista la ordeno por lo que se ve en el ring, que es lo que llevo mirando 25 años mientras entreno a amateurs y profesionales en Barcelona: qué consiguió cada una y cómo lo consiguió, no cuánta fama tuvo.
Si te interesa la otra mitad del deporte, hice el mismo repaso con los boxeadores famosos. Aquí debajo van las pioneras, las campeonas de la era moderna y las españolas, y al final te doy mi respuesta a la pregunta que siempre acaba llegando: si se puede elegir una.
Por qué es difícil comparar épocas
Los títulos mundiales de los años noventa los daban organismos que hoy casi nadie nombra: la WIBF, la IWBF y la WIBA, tres federaciones que ya no mandan en el deporte. Ser campeona del mundo en 1996 y serlo en 2025 no significa lo mismo.
El circuito era mucho más pequeño: menos combates, menos rivales, menos sitios donde demostrar algo. Y la mitad de las grandes de hoy no habrían tenido Juegos Olímpicos a los que ir: el boxeo femenino no entró en el programa hasta Londres 2012, y fue el último deporte olímpico en abrirse a las mujeres.
Las siglas de federaciones que verás debajo (AMB, CMB, OMB, FIB, IBA, WIBF, WIBA y IWBF) son organismos que reparten títulos mundiales o continentales. El CMB es el Consejo Mundial de Boxeo. Unos pesan más que otros, y ahí está otra parte del problema para comparar.
Para situarte con los pesos: las categorías van del peso mínimo (la más ligera) hacia arriba, pasando por mosca, ligero, wélter y superwélter, hasta el pesado. Y si quieres ver cómo se puntúa todo esto y cuánto dura un combate de boxeo, lo tengo explicado por separado.
Las pioneras que abrieron la puerta
La primera boxeadora de la que hay registro es Elizabeth Wilkinson, que peleó en Londres en 1722. El primer cambio en las reglas llega mucho más tarde: en 1993 la federación estadounidense de boxeo aceptó regular el boxeo amateur femenino, después de que Dallas Malloy, de 16 años, ganara un pleito federal por discriminación. El empujón vino de un tribunal, no de una federación.
Barbara Buttrick: la primera campeona del mundo
Británica, la llamaron Battling Barbara y el átomo del ring. Compitió de 1948 a 1960, con una vuelta puntual en 1977, y se retiró con 30 victorias, 1 derrota y 1 nulo.
En 1954 peleó el primer combate entre dos mujeres emitido por la televisión nacional estadounidense, y en 1957, en San Antonio, se convirtió en la primera campeona del mundo de boxeo femenino. Ganar un título mundial en 1957 no se parecía en nada a ganarlo ahora. Por eso está aquí: sin Buttrick, todo lo demás empieza más tarde.
Christy Martin: el combate que abrió la era moderna
Estadounidense, la hija del minero. Debutó en 1989 y su récord final fue de 49 victorias, 7 derrotas y 3 nulos, con 32 nocauts (el rival no se levanta antes de la cuenta de diez). Sigue siendo el récord de nocauts del boxeo femenino.
Su combate contra Deirdre Gogarty, el 16 de marzo de 1996, se retransmitió por televisión y está considerado el nacimiento del boxeo profesional femenino moderno. Tras ganar, salió en la portada de Sports Illustrated, y en 2009 fue campeona del CMB del superwélter. En el ring era presión constante: venía hacia delante, pegaba fuerte y no daba un segundo de respiro. Con verla un asalto entiendes por qué la televisión se fijó en ella.
Lucia Rijker: la demoledora holandesa
De los Países Bajos. También la llamaron Lady Tyson. Antes de llegar al boxeo fue campeona del mundo de kickboxing, con 35 victorias y 1 nulo en 36 combates. En el ring acabó invicta: 17 victorias, 0 derrotas, 14 por nocaut. La prensa la llegó a llamar la mujer más peligrosa del mundo.
Es pegada pura: 14 de sus 17 combates acabaron antes del límite. También interpretó a Billie la osa azul en la película Million Dollar Baby, de 2004.
Laila Ali: un apellido y 24 combates sin perder
Estadounidense, hija de Muhammad Ali. Debutó el 8 de diciembre de 1999 noqueando a April Fowler en el primer asalto, y se retiró invicta: 24 victorias, 21 por nocaut. 21 nocauts en 24 combates no los firma un apellido.
En 2001 ganó a Jacqui Frazier-Lyde, hija de Joe Frazier, en un combate bautizado como Ali-Frazier IV, en referencia a la rivalidad de sus padres. También ganó a Christy Martin y reunió títulos de la IBA, la WIBA y la IWBF entre 2002 y 2004.
Regina Halmich: 44 defensas del título
Alemana, y la referencia del boxeo femenino europeo durante años. En 56 combates sumó más de 50 victorias, con una sola derrota y un nulo. Fue campeona del mundo de la WIBF en tres categorías y se mantuvo más de una década como campeona del peso mosca, con 44 defensas del título.
Esa cifra es la que más me gusta de su ficha: 44 veces vino alguien a quitárselo y no lo consiguió. Se retiró el 30 de noviembre de 2007, en 2016 la revista The Ring la situó como la segunda mejor boxeadora de todos los tiempos, y popularizó el deporte en Europa con combates de exhibición en televisión.
Las tres primeras boxeadoras que entraron en el Salón Internacional de la Fama del Boxeo, donde el deporte guarda sus nombres grandes, salen de esta generación: Christy Martin, Lucia Rijker y Barbara Buttrick. No ocurrió hasta 2019. Eso te dice cuánto tardó el boxeo en reconocer a sus propias pioneras.
Las campeonas de la era moderna
Después de Londres 2012, el boxeo femenino cambió de escala: más combates y más títulos en juego. Las boxeadoras famosas de ahora compiten en un circuito que las pioneras no habrían reconocido. Estas cuatro son las que pongo en vídeo cuando quiero que alguien vea el nivel al que se llega.
Cecilia Braekhus: los cuatro cinturones del wélter
Noruega, nacida en Colombia y adoptada a los dos años. Entre 2009 y 2014 reunió los cinturones de la AMB, el CMB, la OMB y la FIB del peso wélter, y cuando una boxeadora tiene a la vez los cuatro títulos grandes se dice que es campeona indiscutida. Encadenó 36 combates sin perder.
El tramo duro llegó después: Jessica McCaskill la ganó en 2020 y repitió en 2021, y en 2023 su récord era de 37 victorias y 2 derrotas. Mirarla es ver control: poca energía gastada, buena distancia, todo lo que no sale en los resúmenes.
Katie Taylor: el jab como forma de arte
Irlandesa, campeona indiscutida del peso ligero. En 2022 ganó a Amanda Serrano en el Madison Square Garden de Nueva York, y en julio de 2025 cerró la trilogía con otra victoria. Su récord en 2025 era de 25 victorias, 1 derrota y 6 nocauts.
Es la que enseño cuando alguien me pregunta cómo se boxea con el jab (el golpe recto de la mano de delante) y el juego de pies: cómo se mueven los pies para colocar los golpes y salir sin recibir. En 2020 ganó a la española Miriam Gutiérrez por decisión unánime, con los tres jueces viendo al mismo ganador.
Claressa Shields: la del presente
Estadounidense, dos oros olímpicos, invicta con 17 victorias en 2025. Es la primera boxeadora que ha sido campeona indiscutida en tres categorías distintas en la era de los cuatro cinturones, y en 2025 era campeona indiscutida del peso pesado y número 1 libra por libra de ESPN (el ranking que compara boxeadoras de pesos distintos como si pesaran igual).
Cambia de plan según el rival y no depende de un solo golpe. Se la ve tranquila dentro de los intercambios: entra, suelta su combinación y sale antes de que el rival pueda responder. Cuando el rival se repliega, avanza sin romperse la postura, con la barbilla recogida y los pies que siguen trabajando. Esa calma es lo que más me llama la atención de su boxeo: pocas veces parece apurada, y eso solo lo tiene quien ha competido mucho tiempo en el nivel más alto.
Amanda Serrano: siete pesos, un récord
Puertorriqueña, y con un palmarés que nadie más tiene en el boxeo femenino: títulos mundiales en siete categorías de peso distintas. En 2025 su récord era de 47 victorias, 4 derrotas, 1 nulo y 31 nocauts.
Siete categorías significan siete preparaciones distintas y una carrera mucho más larga de lo normal. Su trilogía con Katie Taylor es, para mí, la mejor puerta de entrada al boxeo femenino: tres combates de nivel altísimo entre dos estilos opuestos.
En los rankings recientes también aparecen Chantelle Cameron, Alycia Baumgardner, Mikaela Mayer, Seniesa Estrada, Savannah Marshall, Natasha Jonas, Delfine Persoon, Christina Hammer, Gabriela Fundora, Lauren Price, Ellie Scotney, Yokasta Valle, Marlen Esparza, Erika Cruz y Yesica Bopp, entre otras. Ninguna se explica en dos líneas, y por eso no lo intento.
¿Quién es la mejor boxeadora española?
Quién es la mejor boxeadora española no lo voy a cerrar yo, pero sí te presento a las dos que se disputan el puesto. Las dos tienen hueco propio aquí por lo que hicieron fuera de España, no solo dentro.
Joana Pastrana: dos hitos europeos
Madrid. Debutó como profesional el 6 de febrero de 2016 y ese mismo año fue la primera mujer de la historia en ganar el campeonato de Europa del peso mínimo. El 22 de septiembre de 2017 se convirtió en la primera española en defender un título europeo, y lo hizo por nocaut.
En junio de 2018 ganó el título mundial del peso mínimo de la FIB ante Oezlem Sahin, lo defendió el 9 de marzo de 2019 ante la mexicana Ana Arrazaola por decisión unánime y lo perdió en agosto de 2019 ante la costarricense Yokasta Valle. Se retiró el 26 de junio de 2021 con 16 victorias (5 por nocaut) y 3 derrotas. Dos primeras veces históricas en sus dos primeros años como profesional: ahí está su sitio en esta lista.
Miriam Gutiérrez: la Reina
Torrejón de Ardoz, 1983, la Reina. Debutó como profesional el 31 de marzo de 2017 y encadenó 13 victorias seguidas. Fue campeona de Europa del peso ligero y campeona interina de la AMB desde 2019, y en septiembre de 2020 la revista The Ring la situó como la quinta mejor peso ligero en activo.
El 14 de noviembre de 2020 perdió por decisión unánime ante Katie Taylor en Londres, con cinco cinturones en juego. Su récord: 13 victorias (5 por nocaut) y 1 derrota. Que tu único revés sea contra la campeona indiscutida del peso, delante de las cámaras, dice más que muchas rachas de victorias.
Qué se ve en el ring
Qué miro yo cuando veo boxear a una de estas campeonas, porque la diferencia entre una y otra no está en el palmarés, está en el ring.
Lo primero que miro es el juego de pies: si la boxeadora llega colocada a distancia de golpear o si tiene que recolocarse antes de soltar. Después, el jab, que mide la distancia y abre todo lo demás. Y a partir de ahí, los golpes que deciden combates: el crochet (el golpe lateral, en arco, con el codo doblado) y el gancho (el que sube de abajo arriba). Quien tiene el jab y los pies controla el combate; quien confía solo en la pegada depende de que el rival se descuide.
Hay más señales que no salen en los resúmenes. Mira cómo entran en los intercambios y cómo salen: quien manda en el combate entra con el jab y sale en ángulo, fuera de la línea del contragolpe, y quien se fía de la pegada entra a ver qué pasa y sale recto, con la guardia abierta. Fíjate también en lo que hacen justo después de recibir un golpe limpio: hay quien responde a toda costa y hay quien da un paso atrás, respira y vuelve a su plan. Esa segunda reacción es la de las que aguantan muchos años en lo más alto, y es de las cosas que más cuestan de entrenar.
Un último detalle que casi nadie mira: la guardia en retirada. Es fácil tener las manos en su sitio de pie y quieto, pero la guardia de verdad es la que sigue pegada a la cara mientras el cuerpo se mueve hacia atrás o hacia los lados. Si al retroceder la barbilla sube o los brazos bajan medio palmo, ahí está el hueco por donde entran los golpes que acaban decidiendo el combate.
Los récords también se leen distinto en este deporte. Un palmarés lleno de nocauts, como el de Martin o el de Rijker, habla de pegada. Un palmarés con decenas de defensas de título, como el de Halmich, habla de alguien que se quedó en lo más alto durante años, contra rivales que venían a quitárselo cada vez. Y también existe el nocaut técnico, cuando el árbitro detiene el combate porque una boxeadora ya no puede defenderse: no hace falta que caiga.
Lo que un récord dice y lo que no:
Sí
- El porcentaje de nocauts te habla de la pegada.
- Las defensas de título te dicen cuánto tiempo aguantó en lo más alto.
- Las derrotas, con contexto, dicen contra quién peleó y cada cuánto.
No
- No compara épocas: los títulos de los años noventa y los de hoy no valen lo mismo.
- No mide la calidad de los rivales, solo el resultado.
- No capta el estilo: dos boxeadoras con récords casi iguales pueden boxear de formas opuestas.
Con esto puedes mirar cualquier combate y saber qué estás viendo. Es lo mismo que hago en mis clases de boxeo: primero aprender a mirar y de ahí a hacerlo.
¿Cuál es la mejor boxeadora de la historia?
Te doy mi respuesta de frente: no hay una sola. No es una salida cómoda, es lo que sale cuando pones todas estas carreras encima de la mesa.
Mira lo que hay: Regina Halmich dominó su categoría más de una década con 44 defensas del título y The Ring la situó en 2016 como la segunda mejor de todos los tiempos. Christy Martin puso el deporte en la televisión en una noche de 1996. Laila Ali se retiró invicta con 21 nocauts en 24 combates. Katie Taylor es campeona indiscutida del peso ligero y ganó a Amanda Serrano en el Madison Square Garden antes de cerrar la trilogía en 2025. Amanda Serrano tiene títulos en siete categorías. Y Claressa Shields, invicta, con dos oros olímpicos y los cuatro cinturones en tres categorías, era en 2025 la número 1 libra por libra de ESPN. Cada una respondió a su época, y las épocas no caben en la misma balanza.
Si me apuras y me pides un nombre por dónde empezar, te digo Claressa Shields, y te digo por qué: invicta, dos oros olímpicos y la primera campeona indiscutida en tres categorías distintas en la era de los cuatro cinturones. Pero luego viene Halmich, con su década y sus 44 defensas. Y luego Martin, que cambió el deporte en una noche. El boxeo femenino ha tenido varias grandes, y la pregunta no se cierra.
Mi consejo para rematar: busca en vídeo el Martin-Gogarty de 1996 y después un combate reciente de Taylor o de Serrano. Vas a ver dos deportes distintos con el mismo nombre. Y vas a entender por qué merece la pena hacerse la pregunta aunque no tenga una sola respuesta: cada candidata te lleva a una noche de combates que merece la pena ver.




