Habla con cualquier aficionado del boxeador Prince Naseem Hamed y te saldrá la misma frase: pegaba muchísimo para ser un peso pluma (una de las categorías ligeras del boxeo). Y es verdad. Pero lo que más me interesa de él no es la pegada, es cómo peleaba: con las manos a la altura de la cintura, el torso contorsionándose para esquivar, rompiendo casi todo lo que se enseña el primer día en un gimnasio.
Hamed era británico, de una familia yemení asentada en Sheffield. De niño lo llevaron al gimnasio de Brendan Ingle, el entrenador que lo acompañó desde esos orígenes hasta el campeonato del mundo. Peleaba en el peso pluma y lo ganó casi todo: antes del título mundial ya era campeón de Europa, y después levantó los cinturones de la WBO, la WBC y la IBF, tres de los cuatro organismos que reparten títulos mundiales.
Sus entradas al ring ya eran un espectáculo: llegó a aparecer en un palanquín, una silla portada a hombros, y también descendió por el aire sobre el ring. Fue el showman del boxeo antes de que lo fuera Mayweather.
Cómo peleaba el boxeador Prince Naseem Hamed: manos, torso y piernas
Las manos abajo. La guardia (la postura de base con la que te proteges y desde la que sales a golpear) de manual lleva las manos pegadas a las mejillas. Hamed las dejaba caer hasta la altura de la cintura y confiaba en esquivar (sacar la cabeza o el cuerpo del camino del golpe) en vez de bloquear con los brazos. Es la variante que llamamos guardia baja, y exige reflejos y horas de trabajo detrás: si falla la esquiva, no queda nada entre el golpe y tu cara.
El torso en movimiento constante. Hamed no esquivaba solo con la cabeza: inclinaba el torso hacia atrás y hacia los lados, lo contorsionaba para que los golpes pasaran de largo. El rival golpeaba al aire una y otra vez, y golpear al aire cansa y descoloca. Era tan imprevisible en ese movimiento que se convertía en una pesadilla para cualquiera que se enfrentara a él.
Los pies y las piernas. Poca gente lo menciona, pero la pegada le salía de las piernas. Esa cadena de la potencia la explico más abajo, porque es una clase entera.
El precio que pagó por no tener la base debajo
El estilo de Hamed tenía defectos, y no pequeños.
Al contorsionar el cuerpo para esquivar perdía el equilibrio. Casi todas las veces que lo tumbaron se debieron a eso: se quedaba fuera de apoyos en mitad de una esquiva. Es la factura que paga cualquier guardia que se aleja del manual: cuanto más raro es el gesto, más frágil es tu base cuando el gesto no sale.
Su boxeo se apoyaba entero en no ser ortodoxo. La sorpresa era su arma principal, y cuando necesitó la técnica de base (la que te permite recolocarte, atar los intercambios, pelear con orden cuando la sorpresa se acaba) resultó que no la tenía entrenada. Contra un rival que no se dejaba sorprender, no tenía plan B.
Los mismos vicios se le ven ya de amateur, en los vídeos con quince años. No los corrigió nunca, y a la vez nunca fueron un problema: ganó el título mundial con ellos. Lo que lo hizo campeón fue el talento, la pegada desde las piernas y una velocidad que casi nadie le discute.
Qué puede copiar de él alguien que empieza
Cada temporada entra en la sala algún alumno que ha visto los vídeos de Hamed y aparece con las manos a la altura de la cintura. Lo entiendo: se ve espectacular y parece más fácil que sostener la guardia arriba todo el rato. Lo que pasa después es siempre igual. Le llega el primer golpe (o el primero de los muchos que se come en un guanteo, que es el sparring de aprendizaje, suave y controlado) y comprueba que esquivar con reflejos se entrena durante años, no se improvisa. La mano vuelve arriba sola en la primera semana, y bien que hace.
Sí
- Copiar su confianza al soltar las manos: golpear sin dudar, sin retener.
- Trabajar la pegada desde las piernas, que es de donde salía de verdad.
- Mover el torso y la cabeza en vez de quedarte estático esperando el golpe.
No
- Pelear con las manos abajo en los primeros meses: sin reflejos entrenados, la cara queda expuesta.
- Contorsionarte para esquivar antes de dominar las esquivas básicas: pierdes el equilibrio.
- Dejar la técnica de base por sentirte especial: la base es lo que te salva cuando el plan raro falla.
Si te llaman la atención los estilos poco ortodoxos, el orden correcto es el contrario del que parece: primero la guardia de manual, hasta que salga sin pensarla, y después experimentas. Esa base es justo la que enseñamos en nuestras clases. La explico con detalle, paso a paso y con los errores que se repiten cada semana, en el artículo sobre la guardia de boxeo: empieza por ahí y los vídeos de Hamed se verán de otra manera.
De dónde salía la pegada de Hamed
Que pegaba muchísimo para su categoría tiene una explicación técnica, y empieza en el suelo. La potencia en boxeo no viene del brazo: viene de una cadena que arranca en los pies.
- Las piernas empujan. El golpe empieza en las piernas: flexionas un poco y empujas contra el suelo. Esa fuerza es la mayor parte del golpe, mucho más de lo que aporta el brazo.
- El torso transmite. El giro de cadera y hombros recoge lo que empujaron las piernas y lo pasa al tronco. Un golpe de brazo solo, sin giro, empuja: un golpe con giro llega.
- El brazo entrega. El brazo acaba el trabajo: dirige el golpe y añade velocidad de muñeca al final. Para el momento en que el puño llega al objetivo, ya lleva detrás la cadena entera.
Hamed tenía esa cadena perfecta, y por eso su pegada era enorme para su categoría. Cuando veo a un alumno golpear solo de brazo, le enseño esto: el golpe empieza en los pies. No hace falta pegar fuerte para comprobarlo: el saco (la bolsa grande rellena contra la que se entrena) se mueve de otra manera desde la primera sesión.
Quién lo derrotó, por qué se retiró y qué es de su vida
¿Quién lo derrotó? Marco Antonio Barrera, el mexicano, dos veces campeón del mundo. Fue la única derrota de su carrera. Después de esa noche, Hamed hizo una sola pelea más, de regreso al ring, y no volvió a subir.
¿Por qué se retiró? Tras perder con Barrera hizo un único combate más y colgó los guantes. Ahí terminó su carrera.
¿Cómo está Naseem Hamed en la actualidad? Está vivo y bien, aunque en los últimos años han corrido rumores sobre su muerte que él mismo ha tenido que desmentir. Se le ve en los ringsides (las mesas alrededor del ring) de las grandes veladas, y en enero de 2026 se le fotografió en Londres en el estreno de Giant (Gigante en España), la película sobre su vida producida por Sylvester Stallone, con Amir El-Masry interpretándolo.
Su sitio en la historia
A Hamed se le recuerda más por cómo peleaba que por a quién ganó. Pero a quién ganó tampoco era poca cosa. Venció a Tom Johnson, el estadounidense, contra quien defendió el título de la WBO. Le quitó el cinturón de la WBC a César Soto, el mexicano, en el Joe Louis Arena, y esa noche salió del ring con los dos cinturones a la vez. Y a Augie Sánchez, otro estadounidense, lo noqueó en el cuarto asalto (el tramo de trabajo del combate, con su descanso después).
Es la carrera de un campeón de verdad. Si te pica la curiosidad por los grandes del boxeo, en el artículo sobre boxeadores famosos tienes más historias así, contadas con ojo de entrenador.
Y una idea para llevarte: detrás de cada estilo rompedor hay una base construida antes. Hamed pudo romper las reglas porque su cuerpo y sus años con Brendan Ingle se lo permitían. El que quiera romperlas también, que empiece por construir la base.




