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Muhammad Ali: la carrera del boxeador que cambió el peso pesado

La carrera de Ali contada por un entrenador: de Louisville a Kinshasa, qué significaba su estilo, qué puedes copiar de él y qué no, y el precio físico que pagó.

Muhammad Ali, con pantalón blanco, estira el brazo izquierdo hacia la cara de su rival en el ring

Muhammad Ali boxeador: cómo llegó al ring

Cada temporada entra en la sala alguien que ha visto los vídeos de Muhammad Ali en YouTube. Y casi siempre boxea igual: las manos a la altura de la cintura, la cabeza atrás, el peso repartido como si el suelo le fuera a pegar. Le pregunto de dónde ha sacado eso y me contesta que de Ali. Nadie le ha explicado que lo que se ve en esos vídeos no es una postura, es una consecuencia.

Ali cambió lo que se entendía por pelear en el peso pesado (la categoría de más peso, sin límite por arriba). Nació el 17 de enero de 1942 en Louisville, Kentucky, con el nombre de Cassius Marcellus Clay, en una familia negra de la ciudad: su padre se ganaba la vida pintando y su madre se llamaba Odessa. Creció en el Estados Unidos de la segregación racial, con los negros apartados por ley de buena parte de la vida pública.

La puerta de entrada al boxeo la abrió un robo. Le quitaron la bicicleta, fue a denunciarlo y en la comisaría se topó con Joe Martin, un policía blanco de Louisville que también entrenaba boxeo. Martin le dijo que, antes de pegar a nadie, se desahogara golpeando un saco (el cojín colgante sobre el que se trabaja la fuerza y la resistencia de los golpes). Acabó siendo su primer entrenador.

Como amateur (el que compite sin cobrar, en el deporte de base) sumó cien victorias. En los Juegos Olímpicos de Roma de 1960, todavía como amateur, ganó la medalla de oro.

Y volvió a su país con el oro colgado y el trato racista intacto. Ese fue el punto en el que pasó al profesionalismo.

El día que le quitó el título a Sonny Liston

El 25 de febrero de 1964, en Miami, con veintidós años, Ali peleó por primera vez por un campeonato del mundo. Su rival era Sonny Liston, el campeón del peso pesado, un boxeador al que nadie le daba opciones.

Le arrebató el título en el séptimo asalto (cada asalto es un tramo de combate, normalmente de tres minutos, con descanso después). No fue un golpe de suerte ni un combate loco: fue la primera vez que el mundo vio de qué iba su boxeo.

Ese mismo año, recién convertido en campeón del mundo, anunció que se había convertido al Islam y dejó de llamarse Cassius Clay para llamarse Muhammad Ali. El cambio de nombre no era un detalle: era él decidiendo cómo quería que se le llamara.

El estilo: por qué las manos bajas no le costaban el combate

Lo que Ali hacía en el ring va contra lo que enseño el primer día en cualquier sala, incluida la mía.

Su juego de piernas (el desplazamiento con los pies que te mantiene en posición de golpear y de protegerte a la vez) era excepcional para un peso pesado. A esa forma de moverse la llamaron el «paso de mariposa», y esa es también la frase con la que se le identifica: «vuela como una mariposa, pica como una abeja». Como lema suena a póster, pero en el ring significaba algo concreto: mover los pies sin parar para que el rival nunca te tuviera delante quieto, y golpear rápido entre esos movimientos.

Mantenía las manos más bajas de lo que recomienda cualquier manual. Un manual te dice que la guardia (la postura de base con la que te proteges) tiene las manos pegadas a la cara, y tiene razón: para el que empieza, es lo que funciona. Ali se saltaba esa regla y no le pagaba el precio por una razón simple: su distancia (el espacio entre él y el rival) nunca dependía de bloquear. Dependía de su cabeza y de sus piernas. Esquivaba (movía la cabeza y el cuerpo para que el golpe pasase sin tocarlo) antes de que el golpe llegara, y su velocidad y reflejos, que estaban fuera de lo común, le daban margen para eso.

Las manos bajas de Ali no son una técnica: son el resultado de unos reflejos que casi nadie tiene. Si bajas las manos sin ese juego de piernas detrás, lo que consigues es recibir. En la sala te lo voy a corregir siempre, aunque lleves años boxeando.

Lo que yo veo en esos vídeos es un jab (el golpe recto y rápido de la mano de delante, el que mide la distancia y abre todo lo demás) que lo sostenía todo: medía con él, molestaba con él, y desde él salía el resto.

Antes de Ali, el peso pesado se entendía como una cuestión de fuerza: dos hombres grandes que se buscaban y se pegaban de frente. Él lo peleó con velocidad, y eso solo ya cambió la categoría. Después de él, todo el que pelea rápido en el peso pesado le debe algo a ese cambio.

Vietnam: la condena que le costó tres años

En 1967 Ali se negó públicamente a incorporarse al ejército para ir a la guerra de Vietnam. Alegó que, como musulmán, era objetor de conciencia. La respuesta fue en dos frentes: le revocaron la licencia para boxear y los organismos del boxeo le quitaron el título mundial, que declararon vacante.

Estuvo más de tres años sin pelear, y a mí me cuesta no ver esos años como parte de lo mejor que le quitaron. El Tribunal Supremo de Estados Unidos acabó fallando a su favor y recuperó la licencia, pero el tiempo perdido no se recupera.

Este es el hito que más me hace pensar cuando hablo con alumnos que llegan por los vídeos. La gente ve el boxeo de Ali y se queda con el estilo. Pero la carrera que se estudia de verdad es la de un boxeador que volvió después de tres años fuera, encajó su primera derrota como profesional y aun así recuperó el título mundial. Eso es otra cosa que el vídeo no enseña.

El regreso: las tres peleas con Joe Frazier

Volvió al ring en 1970. En marzo de 1971 perdió contra Joe Frazier en el combate que se conoce como «el combate del siglo». Fue su primera derrota como profesional, y ojo con lo que significa: llegó al ring con un historial impecable y le tocó perder delante del mundo entero.

Se enfrentaron tres veces en total. La segunda, en enero de 1974, la ganó Ali. La tercera fue en Manila, Filipinas, en 1975, y es la que se recuerda como la más brutal de las tres: los dos contaron después que nunca se habían sentido tan cerca de la muerte. No fue una pelea de táctica fina, fue un castigo mutuo que los dejó destrozados, y precisamente por eso es la que los entrenadores citamos cuando hablamos de lo que cuesta un combate largo contra alguien de tu nivel.

El guanteo (lo que en otros sitios llaman sparring: entrenar con contacto controlado y con compañero) enseña algo de esto, pero con la diferencia de que en el gimnasio nadie se juega el cuerpo. Es la distancia que hay entre entrenar boxeo y pelearlo.

Kinshasa: cómo recuperó el título contra George Foreman

El 30 de octubre de 1974, en Kinshasa, en lo que hoy es la República Democrática del Congo, Ali recuperó el título mundial del peso pesado noqueando a George Foreman (un nocaut es el golpe que deja al rival sin capacidad de seguir, y el árbitro detiene el combate). El combate se conoce como «Rumble in the Jungle», el estruendo en la jungla.

Lo que me interesa aquí es el cómo, porque es puro boxeo. Foreman salió a buscarlo con todo desde el principio. Ali no le respondió con su juego: se dedicó a defenderse y a aguantar, dejando que Foreman se vaciara golpeando. Cuando Foreman se quedó sin gasolina, Ali lo tumbó con una combinación (una secuencia de varios golpes encadenados).

Un boxeador con menos cabeza habría intentado ganar el intercambio de fuerza con un hombre más fuerte. Ali leyó que el combate no era contra los brazos de Foreman sino contra su resistencia, y peleó contra eso. Esa lectura no se ve en ningún vídeo de resumen, y es la parte del boxeo que más se entrena y menos se enseña.

El final de la carrera: Spinks, Holmes y Berbick

En febrero de 1978, Ali perdió el título mundial contra Leon Spinks en Las Vegas. El 15 de septiembre de ese mismo año lo recuperó venciendo a Spinks en Nueva Orleans, en un combate a quince asaltos. Fue la última vez que ganó el título.

Se retiró en 1979, aunque la historia no acabó ahí. En 1980 volvió para retar a Larry Holmes, el nuevo campeón del peso pesado, y perdió. Su última pelea fue el 11 de diciembre de 1981, en Nassau, contra Trevor Berbick, y también la perdió.

Cerró su carrera como profesional con 56 victorias y 5 derrotas, 37 de ellas por nocaut.

El regreso de 1980 y la pelea de 1981 son las partes de la carrera que nadie enseña cuando habla de Ali, y son las que más dicen a quien entrena: el cuerpo decide cuándo se acaba, y no siempre el mismo año que la cabeza.

Las preguntas que todo el mundo hace sobre Ali

Estas preguntas salen cada poco tiempo en clase y en las conversaciones de antes de empezar, así que las respondo seguidas.

¿Quién le ganó a Ali? Como profesional lo derrotaron cinco boxeadores: Joe Frazier, Ken Norton, Leon Spinks, Larry Holmes y Trevor Berbick. De Frazier se recuerdan las tres peleas que ya conté. Con Spinks se vieron dos veces: la primera, en febrero de 1978 en Las Vegas, la ganó Spinks, y la segunda, el 15 de septiembre en Nueva Orleans, la ganó Ali, que así recuperó el título. Holmes y Berbick ganaron en las dos peleas del final de su carrera.

¿Por qué fue condenado Muhammad Ali? Se negó a incorporarse al ejército para ir a la guerra de Vietnam alegando que, como musulmán, era objetor de conciencia. Le revocaron la licencia para boxear y los organismos del boxeo le retiraron el título mundial, que declararon vacante, y estuvo más de tres años sin pelear. El Tribunal Supremo de Estados Unidos acabó fallando a su favor y recuperó la licencia.

¿Quién es el mejor boxeador del mundo? Es la pregunta trampa de siempre. Yo no me meto en rankings: me quedo con lo verificable. Ali fue el deportista más influyente de la segunda mitad del siglo XX según las revistas de la época, es un nombre que reconoce gente que no ha visto un combate entero, y cambió lo que se esperaba de un peso pesado. Si eso no es ser de los mejores, es que la palabra significa algo distinto de lo que yo entiendo.

Si llegas al boxeo por los vídeos de Ali, empieza por lo que sí se copia: el jab y las piernas. Pídele a tu entrenador que te enseñe a moverte antes de enseñarte a pegar. Es más aburrido y es lo que funciona.

Qué de Ali puedes copiar y qué no

Esto es lo que no se lee en ninguna biografía. Me pasa cada temporada con quien llega desde los vídeos: copia la fachada sin tener el motor detrás, y la fachada es justo lo que menos le conviene imitar.

Sí

  • El trabajo de piernas: moverte entre golpes es de lo primero que conviene entrenar, y es de lo que más rendimiento saca quien empieza.
  • El jab: el golpe que mide la distancia y abre todo lo demás se trabaja desde el primer día y toda la vida.
  • La lectura del rival: saber qué le estás peleando (su fuerza, su resistencia, su cabeza) es lo que separa pelear de pegar.

No

  • Las manos bajas: funcionan solo con unos reflejos que casi nadie tiene, y en la sala se corrigen siempre.
  • La cabeza atrás confiando en la esquiva: la esquiva de Ali se construye sobre un juego de piernas que lleva años detrás.
  • Pelear sin la guardia de base aprendida: primero la base, luego los matices.

Con lo de Ali pasa como con cualquier campeón: el estilo que ves es la punta de miles de horas de trabajo que no se ven. Lo que tú puedes llevarte a tu primera clase son los cimientos de ese estilo, y los cimientos sí se enseñan. Es lo que ocurre en unas clases de boxeo con alguien al lado que te corrige en el momento: piernas, jab, distancia, guardia. Los matices llegan cuando los cimientos aguantan.

El precio físico: Parkinson y el boxeo de hoy

Después de retirarse, a Ali le diagnosticaron la enfermedad de Parkinson, que le fue quitando el habla y la movilidad. Los médicos lo atribuían a los golpes repetidos en la cabeza a lo largo de su carrera. Murió el 4 de junio de 2016, a los 74 años, en un hospital de Arizona, ingresado por problemas respiratorios.

A quien va a su primera clase esta historia le puede echar atrás, y entiendo por qué. Pero hay una diferencia entre la carrera de Ali y el boxeo que se entrena en una sala como la mía. Ali se pasó la carrera entera encajando golpes en la cabeza en el peso pesado. Lo que se hace en una clase de boxeo con entrenador es otra cosa: guanteo controlado, con protecciones, con el contacto dosificado y con alguien mirando que nadie se pase.

Esa parte, la que no es bonita, es historia del boxeo igual que los títulos: se cuenta entera o no se cuenta.

Ali usó su fama para pelear por los derechos de los negros en Estados Unidos: manifestaciones, charlas en universidades, apariciones públicas. Naciones Unidas lo nombró Mensajero de la Paz. Por eso su nombre se conoce fuera del boxeo: la vida que hizo fuera del ring pesa tanto como lo que hizo dentro. Es uno de los nombres que aparecen en cualquier lista de boxeadores famosos que se precie, y lo cita igual quien ha visto un combate entero y quien no.

Me queda el respeto del que lo ha visto de lejos, en los vídeos. Y me queda la lección de entrenador: lo que Ali hacía era la consecuencia de las piernas, del jab y de los años de trabajo que hay detrás. Eso es lo que se entrena primero. Mueve los pies, aprieta el jab, y deja las manos donde te las pongo.

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